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domingo, 17 de octubre de 2010

EL DESTINO ES LA PROMESA DE SEGUIR

jueves, 14 de octubre de 2010

QUE NO ME PRENDAN LAS LUCES Y NO PAREN DE VENDERME ALCOHOL QUE YO QUIERO QUE ESTO SIGA HASTA QUE SALGA EL SOL *

«... ¿Esto que siento es miedo, es curiosidad, es lastima? Una palabra puede ser más potente que una lluvia de misiles, porque una palabra dicha, o no dicha, gritada o susurrada puede desatar una revolución.  Uno no se da cuenta de todo lo que tiene para decir hasta que empieza a decirlo. Las palabras están ahí, atrapadas en tu cabeza, quieren salir, quieren ser dichas, quieren ser gritadas. Cuando alguien me discute a full le termino dando la razón. Cuando siento miedo me burlo de los cobardes. Cuando estoy furioso con alguien le dio “nah, está todo bien man”. Para eso sirven las palabras, para ocultar lo que sentís. Uno cree que las palabras dan respuestas, pero dan algo más poderoso: preguntas. Decir algo es muy potente, pero más potente aun es no decirlo. Porque el silencio también tiene palabras, pero son palabras guardadas, elegidas, que esperan pacientes el momento de ser reveladas. A veces solo hace falta abrir la boca para que se desate un huracán. Pero las palabras cuando llegan te despiertan. Las palabras pueden distraer, engañar. Las palabras son pensamientos que se convierten en acción. Actuar es mi palabra favorita, porque no se dice, se hace. Las palabras están ahí, vírgenes, listas para ser usadas. Las palabras provocan, inquietan, movilizan. ¿De quién son las palabras que decimos? ¿A quién pertenecen? ¿A uno, a varios o a todos? ¿De qué sirven las palabras si uno las dice y nadie del otro lado las recibe? ¿Qué valor tiene una palabra si nadie la escucha? Sin palabras no hay silencios. Y sin silencios no hay palabras. Muchas veces no sabemos por que callamos, y muchas más no sabemos por qué hablamos. Estamos en silencio, guardándonos las palabras hasta que algo, alguien nos hace hablar. Y sin embargo muchas veces nos quedamos mudos, sin saber que palabra usar. Dicen que una imagen vale más que mil palabras, pero cuando una palabra tiene valor puede contener mil imágenes. Pero no hay tal crisis, la palabra vale. ¿Acaso hay una expresión que sea más hermosa, llena de sentido y amor que “te doy mi palabra”? Te doy mi palabra es un acto de entrega, de amor, de confianza, es más que una expresión de deseo, es un compromiso de vida, es un acto de fe. Porque cuando todo perdió valor la palabra puede rescatarnos.
Soy Lucía, soy la esperanza de siempre que resiste a la desolación. Ese es el valor de mi palabra, de mi nombre. Hay que creer y confiar en el valor de las palabras...»
Cuando sos chico, tenés algo muy claro, tu juguete preferido, es tuyo. Si ves que alguien lo quiere, sin dudarlo decís, ES MÍO. Defendes con uñas y dientes lo tuyo, tu juguete, tu lugar, tu novio, pero siempre aparece alguien que viene a disputartelo. Puede ser una persona o incluso el recuerdo de otra persona, donde había dos ahora hay tres, y ya estás en una competencia.

miércoles, 13 de octubre de 2010

*.. Porque cuando estas cerca veo la vida distinta, porque tú ME ENSEÑASTE A VIVIR CON AMOR. Cuando estoy lejos de ti, todo deja de existir, porque estas dentro mío palpitando conmigo, ya no puedo vivir o morir, sin tu amor.. * 
».. Cuando una mujer se enamora todo alrededor vuelve a brillar, jura desde el fondo de su alma que ya encontró la dicha que siempre soñó. Vuelve la dulzura en su mirada, lleva el sentimiento a flor de piel, y vuelve a sonreírle a las mañanas y la luna existe sólo para dos. Cuando una mujer de veras se enamora el cielo se estremece, renace la ilusión. Y cuando una mujer de veras se enamora lo sentirá por dentro, profundo. Todo el Universo se ilumina, se detiene el tiempo en la habitación. Y cuando una mujer se enamora TE ENTREGA LA VIDA Y SU CORAZÓN.. «
»..Y me niego a perderte si no puedo tenerte, ya no hay nadie que pueda arrancarte, que pueda borrarte de .. «